Josemaría Escrivá de Balaguer. Fundador del Opus Dei - Opus Dei: Vida y mensaje del fundador, san Josemaría Escrivá de Balaguer. Testimonios sobre el Opus Dei. Un camino de santidad en el trabajo y la vida ordinaria http://www.es.josemariaescriva.info/ <![CDATA[Veranos sin hamaca]]> El psiquiatra vienés Viktor Frankl conoció a Josemaría Escrivá. Después de visitarle un día en Villa Tevere, comentó: «Este hombre lleva en la cabeza una auténtica bomba atómica.» Los veranos -además de leer, estudiar y escribir-, a Escrivá se le ocurren miles, cientos de iniciativas audaces, soluciones imaginativas que irá anotando para «echarlos a andar» cuando regrese a Roma, cara al nuevo curso.

Quizá lo más llamativo en las vacaciones de monseñor Escrivá sea su escaso aparato, su sobria guarnición, su leve equipaje. Ciertamente, no son vacaciones bajo palio. Tampoco de playa y hamaca. Ni de balneario y chaise longue.

Cuando el cardenal Pizzardo se encontraba con monseñor Escrivá, sin importarle ni poco ni mucho que hubiera o no gente delante, le cogía por la cabeza y le estampaba un sonoro beso en la nuca, al tiempo que exclamaba:

-¡Gracias, porque usted me ha enseñado a descansar!

Y, si veía ojos de asombro alrededor, hacía esta confesión:

-Yo era uno de los que pensaban que, en esta vida, sólo cabía o trabajar o perder el tiempo. Pero él me regaló una idea clara, maravillosa: que descansar no es no hacer nada, no es un ocioso dolce far niente, sino cambiar de ocupación, dedicarse a otra actividad útil y distraída durante un tiempo. (*)

Pizzardo, una personalidad de peso en el Vaticano, fue secretario del Santo Oficio y prefecto de la Congregación de Seminarios y Universidades. Sabía bien lo que era trabajar. Pero le faltaba aprender esa lección del descanso activo, del descanso enriquecedor, del descanso que no es pérdida de tiempo.

También Escrivá, durante muchos años, a quienes le insistían en que parase su frenética actividad, les respondía: «descansaré cuando me digan: requiescat in pace».

Con el paso del tiempo, comprendió que ese criterio era un error. Y así lo decía: «no se pueden mantener en tensión constante el cuerpo y la cabeza, porque acaban rompiéndose».

Sin embargo, hasta 1958 no pudo organizarse un tiempo de descanso.

Desde 1958 Escrivá empieza a salir en verano, a Gran Bretaña, a Irlanda, a Francia y a España, alojándose en casas alquiladas o prestadas. Así, los años 1958, 1959 y 1960 pasa algunas semanas de julio y agosto en Woodlands, un chalé de alquiler en la zona norte de Hampstead Heath, al fondo de la Courtenay Avenue, en Londres.

En todos esos veranos, combina el descanso, el estudio y el impulso a las personas y a las labores del Opus Dei, no sólo en Gran Bretaña e Irlanda, también en la Europa continental: se desplaza por carretera a diversas ciudades de Francia, España y Alemania, en 1960; y, en 1962, viaja a Austria, Suiza y Francia.

En el verano del 63 descansa algún tiempo en una casa llamada Reparacea, en Navarra, entre San Sebastián y Pamplona. Y en el de 1964, en Elorrio, un pueblo de Vizcaya.

A Álvaro del Portillo y a Javier Echevarría -que le acompañan siempre- les pide que le sugieran planes y programas para trabajar en otras materias, en otros asuntos, durante ese tiempo de vacación. Cuando sale de Roma, se hace un voluntario «lavado de cerebro», desconecta de su labor habitual y delega lo más posible las tareas de gobierno de la Obra. Pero su mente -una portentosa dinamo de ideas- no puede cruzarse de brazos.

El psiquiatra vienés Viktor Frankl -discípulo de Freud y judío como él, que supo desmitificar a tiempo a su maestro- conoció a Josemaría Escrivá. Después de visitarle un día en Villa Tevere, comentó: «Este hombre lleva en la cabeza una auténtica bomba atómica.» Pues bien, en esos veranos -además de leer, estudiar y escribir-, a Escrivá se le ocurren miles, cientos de iniciativas audaces, soluciones imaginativas, hallazgos insospechados, que él mismo irá anotando o indicará a quienes le acompañan, para «echarlos a andar» cuando regrese a Roma, cara al nuevo curso.

Quizá lo más llamativo en las vacaciones de monseñor Escrivá sea su escaso aparato, su sobria guarnición, su leve equipaje. Ciertamente, no son vacaciones bajo palio. Tampoco de playa y hamaca. Ni de balneario y chaise longue.

Entre los pocos bultos que transporta el Fiat 1100 color beige, no se ven artes de pesca, ni raquetas de tenis, ni palos de golf. Ni bicicletas, aunque se ha dicho bellamente que «las bicicletas son para el verano». Escrivá no ha tenido tiempo en su vida para aprender otro deporte que andar.

Cuando, desde 1965, monseñor Escrivá empiece a pasar el ferragosto fuera de Roma, pero en Italia, practicará otro deporte «barato», de los que no necesitan cancha ni pista especial: le bocce. Un juego de bolas cuya gracia consiste más en el tino que en la fuerza, y que exige agacharse, arrojar las bolas, levantarse… Como el «terreno de juego» es el puro campo, de tierra suelta, y se levanta mucho polvo con le bocce, para jugar las partidas se cambia cada día de arriba a abajo: se quita la sotana y se pone unos pantalones más viejos, una camisa usada y unas zapatillas negras de lona.

Le bocce no se le dan demasiado bien. Pero son partidas a cuatro, por parejas, y eso tiene su emoción de rivalidad. Escrivá suele jugar con el arquitecto Javier Cotelo -miembro de la Obra que, durante los viajes, conduce el coche-, frente a Álvaro del Portillo y Javier Echevarría. Este tándem gana, de todas todas. Es divertido ver cómo se las ingenia Escrivá para poner algún handicap a los vencedores natos. A veces, cuando les toca lanzar la bola, les empuja levemente para que desequilibren el tiro.

-¡Eso no vale, Padre! ¡Eso es trampa!

-¡Hombre, Álvaro, esto es parte del juego…! ¿No presumís de que lo hacéis tan bien? ¡Pues alguna dificultad teníais que tener…!

Un día están jugando largo rato ya las dos parejas. Queda una bola por tirar: la de Escrivá. Con suerte podría llevarse la puntuación máxima, si lograra situarla de un golpe diestro junto a la bolita “premium”.

Escrivá lanza. Y, ante el asombro de todos, incluso de él mismo, la bola queda al lado de la bolita “premium”. Entonces, con expresión de chaval «convicto y confeso», declara allí, sobre el terreno:

-No lo vuelvo a hacer… Esto de ahora es peor que las trampas de siempre… ¿Os confieso lo que he hecho?

Los otros tres le miran expectantes. Escrivá baja la voz, como avergonzado por lo que va a decir:

-Antes de tirar la bola, me he encomendado con fuerza al ángel custodio, para que me saliera bien… Pero ahora me doy cuenta de que es una simpleza meter al custodio en un juego que no tiene la menor transcendencia.

En 1965, Scaretti, un amigo de Álvaro del Portillo, les cede la casa de una finca de labranza que tiene en Castelletto del Trebbio, a unos veinte kilómetros de Firenze (Florencia), con la condición de que la dejen libre a mediados de agosto, que es cuando piensa ir él con su familia.

La casa muestra las huellas del envejecimiento y el desuso y dista bastante de ser un sitio confortable. No tiene teléfono, ni televisión. Para acceder a ella hay que subir una alta colina por un camino pecuario, de tierra sin asfaltar. Los alrededores son campos de labor. Y la zona, como casi toda la Toscana, es de clima continental: muy frío en invierno y muy cálido en verano.

Escrivá, Del Portillo, Echevarría y Cotelo pasarán allí, en Il Trebbio, varias semanas de julio y agosto.

Aquí, en Il Trebbio -y en cualquier otra casa donde pase el tiempo de vacaciones-, Escrivá mantiene una continua consciencia de que está usando un inmueble, unos muebles y un ajuar que no son suyos, y se esmera en evitar desperfectos. Si, por organizarse el trabajo y el estudio, deciden mover algunos muebles, encarga a Javier Cotelo que haga «un dibujo de la habitación, tal como está al llegar, para dejarla igual cuando nos marchemos». Procura también que los muebles no rocen las paredes; o que se reponga una bombilla fundida, aunque ello comporte tener que ir a comprarla hasta el pueblo.

No le incomoda sentirse así, forastero y de prestado. Más bien, le ayuda a vivir sin arrellanarse y sabiéndose pobre. Cuida lo ajeno como si fuera propio. Durante uno de los veranos, en Londres, se da cuenta de que hay un tránsito de hormigas perfectamente organizadas en fila india que, procedentes del jardín, entran por una puerta, cruzan el cuarto de estar y salen por otro balcón. Llama a Dora y a Rosalía y les pide la aspiradora. Después, con la ayuda de Javier Echevarría, procede al «exterminio por absorción» de toda aquella «tropa».

Años más tarde, cuando veranee en Premeno, en el norte de Italia, intervendrá también en otra operación similar, armado de un palo enorme, mientras Javier Echevarría y Javier Cotelo destruyen el hormiguero, quemándolo con gasolina… ¿Qué hombre -por famoso, sabio o santo que sea- no chavalea jugando a la guerra, con el utilísimo pretexto de «aniquilar» unos insectos?

En esas semanas, Escrivá se organiza un horario en el que haya tiempo para rezar, para trabajar y para hacer deporte, dar algunos paseos, salidas de excursión…

El trabajo lo centra en revisar un texto suyo -la Instrucción sobre la Obra de san Gabriel- que se refiere a los miembros supernumerarios del Opus Dei y al apostolado con personas casadas.

Escrivá empezó a redactar ese texto en mayo de 1935 y lo terminó definitivamente en septiembre de 1950. Pero en ese año no existían fotocopiadoras, el ciclostil era de muy baja calidad, y en Villa Tevere aún no funcionaba la imprenta. Así que, para distribuirlo por los distintos países donde trabajaba la Obra, se hicieron copias mecanografiadas. Algunos copistas, involuntariamente, habían vertido errores de sintaxis y de puntuación; incluso, se habían saltado palabras. Eso mismo ocurrió con las otras Instrucciones (la de la Obra de san Rafael, referente al apostolado con la gente joven; y la de la Obra de san Miguel, sobre los miembros del Opus Dei, numerarios y agregados, que permanecen célibes). Escrivá hizo retirar de la circulación todas las copias, para dar un texto único, impreso, que se editaría en la imprenta de Villa Tevere. Y, justo ahora, prepara esa edición.

A la vista de cómo puede alterarse todo el sentido de una frase por la colocación errónea de un punto o de una coma, o por la omisión de un adverbio -sobremanera, cuando se trata de textos que deben conservar íntegro su carácter «fundacional»-, Escrivá comenta a Álvaro y a Javier Echevarría la necesidad de «exigirnos todos, para acabar los trabajos materialmente bien, porque a Dios no podemos ofrecerle chapuzas». Esos días les insiste mucho en «la ascética de las cosas pequeñas».

Sigue los documentos del Concilio Vaticano II. Reza por los grandes temas que aún se han de debatir: el de los religiosos y el de los sacerdotes. Da gracias por el documento Lumen Gentium, en el que se percibe el eco de algunos puntos del espíritu del Opus Dei, que pasan así a ser doctrina de la Iglesia, solemnemente proclamada y recomendada. Escrivá gasta muchos ratos en el pequeño oratorio que han instalado allí, en Il Trebbio, agradeciendo ese resello de la Iglesia a lo que, durante tantos años, se juzgaba con reticencia, no se comprendía y no se aceptaba.

Como en la casa no hay televisión y el periódico llega muy tarde, cada día, al volver de caminar, Escrivá pide a Álvaro -así: «pide»- poner la radio para escuchar el boletín informativo de la una del mediodía. Le interesa estar al corriente de lo que ocurre en el mundo. Mientras oye las noticias, casi siempre hace algún comentario de calado sobrenatural y anima a los que están con él para que recen por tal país, por tal situación, por tal persona…


Pilar Urbano, El hombre de Villa Tevere, editorial Plaza y Janés, Barcelona, 1995, Cap. XVII


NOTA
* Los datos para elaborar este capítulo sólo podía suministrarlos alguien que hubiese convivido con Josemaría Escrivá de Balaguer durante los veranos que aquí se narran. Y así ha sido. La autora agradece a monseñor Javier Echevarría la imponderable ayuda que le han supuesto sus relatos directos, escritos o grabados, de viva voz, en cinta magnetofónica. Asimismo, su generosa dedicación de tiempo, el acopio de material y el esfuerzo de memoria, para responder a unos cuestionarios necesariamente exhaustivos.
Gracias a esta valiosísima aportación, se han podido reconstruir nueve tramos, hasta ahora inéditos, de la vida de Escrivá de Balaguer: los nueve veranos comprendidos entre 1965 y 1973.]]>
<![CDATA[Santa María de la Paz, un lugar de oración]]> Los restos sagrados de San Josemaría reposan en Roma, en la Iglesia de Santa María de Paz. Son muchos los que acuden para pedirle ayuda o para agradecer su intercesión.

Folleto informativo con mapa para descargar

El cuerpo de san Josemaría reposa en una urna situada bajo el altar de la Iglesia de Santa María de la Paz. Millones de personas en todo el mundo acuden a San Josemaría para solicitar a Dios nuestro Señor gracias de toda clase. Y son muchos quienes se acercan hasta la Iglesia Prelaticia para seguir pidiendo o para agradecer las gracias recibidas por su intecersión.

La devoción de Mons. Escrivá de Balaguer a la Virgen es la razón del título de la iglesia y de la imagen que la preside. La pintura, obra de Manuel Caballero, se puso a la veneración de los fieles el 18 de diciembre de 1959.

El altar del templo está situado bajo un pequeño baldaquino, siguiendo la costumbre de tantas iglesias romanas. En el vestíbulo de acceso se encuentra una imagen de la Virgen María, Madre del Amor Hermoso. En el atrio se contempla la pila bautismal donde fue bautizado San Josemaría el 13 de enero de 1902. Fue donada por el Obispo y el Capítulo de la Catedral del Barbastro, su ciudad natal.

En la cripta está enterrado el Beato Álvaro del Portillo (1914-1994), Obispo y primer sucesor de San Josemaría al frente del Opus Dei.

En esa misma cripta está enterrada Carmen Escrivá, hermana del fundador; y se ha enterrado en ella recientemente a la primera numeraria auxiliar del Opus Dei, Dora del Hoyo.

Allí se encuentran la Capilla del Santísimo y los confesionarios. San Josemaría predicó con incansable celo la necesidad de frecuentar los sacramentos de la Reconciliación y la Eucaristía, dones de Dios a sus hijos los hombre, fuente de paz y de alegría imperecedera.

"Santa María es —así la invoca la Iglesia— la Reina de la paz. Por eso, cuando se alborota tu alma, el ambiente familiar o el profesional, la convivencia en la sociedad o entre los pueblos, no ceses de aclamarla con ese título: “Regina pacis, ora pro nobis!” —Reina de la paz, ¡ruega por nosotros! ¿Has probado, al menos, cuando pierdes la tranquilidad?... —Te sorprenderás de su inmediata eficacia"
(San Josemaría Escrivá de Balaguer).


Horarios, datos útiles y mapa de Roma

Santa María de la Paz, Iglesia Prelaticia del Opus Dei
Viale Bruno Buozzi, 75 — 00197 Roma
Teléfono: 06-808961
Horario: Abierto de 8:30 a 20:25 (de las 14.00 a las 17.00, entrada por Via di Villa Sacchetti, 36)


Misas: todos los días a las 8.30, a las 12.00 y a las 19.30

Durante julio y agosto no habrá Misa de 19:30.

Confesiones: en italiano, inglés, castellano, francés, alemán y portugués.

Si un grupo quiere avisar su llegada con antelación, o si un sacerdote desea celebrar la Santa Misa, puede llamar por teléfono.


Para acceder a Santa María de la Paz, como en las demás iglesias romanas, se debe vestir respetuosamente: la costumbre local requiere rodillas y hombros cubiertos.



Teléfonos útiles
- Ayuntamiento de Roma: 060606 (información)
- Aeroporti di Roma (Fiumicino y Ciampino): 06-65951 (central)
- Radio taxi: 06-3570; 06-4994; 06-8822
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<![CDATA[Descanso significa represar: acopiar fuerzas, ideales, planes...]]> Siempre he entendido el descanso como apartamiento de lo contingente diario, nunca como días de ocio.
Descanso significa represar: acopiar fuerzas, ideales, planes... En pocas palabras: cambiar de ocupación, para volver después -con nuevos bríos- al quehacer habitual.
Surco, 514

El ejemplo de Jesús
Cuando nos cansemos —en el trabajo, en el estudio, en la tarea apostólica—, cuando encontremos cerrazón en el horizonte, entonces, los ojos a Cristo: a Jesús bueno, a Jesús cansado, a Jesús hambriento y sediento. ¡Cómo te haces entender, Señor! ¡Cómo te haces querer! Te nos muestras como nosotros, en todo menos en el pecado: para que palpemos que contigo podremos vencer nuestras malas inclinaciones, nuestras culpas. Porque no importan ni el cansancio, ni el hambre, ni la sed, ni las lágrimas... Cristo se cansó, pasó hambre, estuvo sediento, lloró. Lo que importa es la lucha —una contienda amable, porque el Señor permanece siempre a nuestro lado— para cumplir la voluntad del Padre que está en los cielos (cfr. Jn 4, 34).
Amigos de Dios 201

La alegría, el optimismo sobrenatural y humano, son compatibles con el cansancio físico, con el dolor, con las lágrimas —porque tenemos corazón—, con las dificultades en nuestra vida interior o en la tarea apostólica.
El, perfectus Deus, perfectus Homo —perfecto Dios y perfecto Hombre—, que tenía toda la felicidad del Cielo, quiso experimentar la fatiga y el cansancio, el llanto y el dolor..., para que entendamos que ser sobrenaturales supone ser muy humanos.
Forja, 290

Para volver al trabajo
Luchad contra esa excesiva comprensión que cada uno tiene consigo mismo: ¡exigíos! A veces, pensamos demasiado en la salud; en el descanso, que no debe faltar, precisamente porque se necesita para volver al trabajo con renovadas fuerzas. Pero ese descanso -lo escribí hace ya tantos años- no es no hacer nada: es distraernos en actividades que exigen menos esfuerzo.
Amigos de Dios, 62

Buscar a Dios en el descanso
¿Por qué no pruebas a convertir en servicio de Dios tu vida entera: el trabajo y el descanso, el llanto y la sonrisa?
-Puedes..., ¡y debes!
Forja, 679

Esforzaos para no perder nunca este punto de mira sobrenatural, tampoco a la hora de la distracción o del descanso, tan necesarios en la vida de cada uno como el trabajo.
Amigos de Dios, 10

Dar ejemplo
Recuerda con constancia que tú colaboras en la formación espiritual y humana de los que te rodean, y de todas las almas -hasta ahí llega la bendita Comunión de los Santos-, en cualquier momento: cuando trabajas y cuando descansas; cuando se te ve alegre o preocupado; cuando en tu tarea o en medio de la calle haces tu oración de hijo de Dios, y trasciende al exterior la paz de tu alma; cuando se nota que has sufrido -que has llorado-, y sonríes.
Forja, 846

Con la ayuda de la Virgen
¿Que por momentos te faltan las fuerzas? —¿Por qué no se lo dices a tu Madre: “consolatrix afflictorum, auxilium christianorum..., Spes nostra, Regina apostolorum”?
Camino, 515]]>
<![CDATA[Supérate cada día]]> "Hijo mío no te dé vergüenza ser un pobre cacharro, con defectos, pero lucharemos toda la vida para no tenerlos, hasta el final. Eso es amor"]]> <![CDATA[Un tirón que todos sentimos]]> "A ti te interesará hacer lo más importante y el mejor negocio que tenéis es educar a los hijos"]]> <![CDATA[Sonreír siempre]]> "Tú serás un buen cristiano si sonríes siempre".]]> <![CDATA[Los misterios de la fe]]> La vida de fe no consiste en entenderlo todo porque la razón es limitada y la sabiduría de Dios, infinita. San Josemaría habla de este tema en Santiago de Chile, el 7 de julio de 1974.]]> <![CDATA[Construir la familia]]> "Construir la familia" es un reportaje de 32 minutos que, de modo dinámico y emotivo, alterna imágenes de la predicación de san Josemaría en Argentina con variados testimonios de matrimonios que cuentan sus alegrías y dificultades en el desafío de construir la familia.

El reportaje es una producción de Digito Identidad Visual y su director es Juan Martín Ezrraty. Se estrenó hace algunos años pero, ya que estamos preparándonos para el Sínodo de la Familia convocado por el Papa Francisco, estos testimonios cobran nuevo interés. ]]>
<![CDATA[Para viajar a Roma]]> Si se desea visitar una ciudad sin perderse un rincón es imprescindible tener un buen guía. Conocer la Ciudad Eterna de la mano de san Josemaría puede ayudar a descubrir los mismos lugares que él visitó y que le sirvieron para enraizar su fe en la de los primeros cristianos. Ofrecemos una recopilación en formato epub con los artículos publicados sobre lugares de Roma.]]> <![CDATA[San Josemaría es inestimable]]> Me ayuda en todas las dificultades que encuentro en mi vida. Gracias a él los asuntos difíciles se hacen más fáciles. Basta mencionar cariñosamente que me ayudó a encontrar trabajo y a superar una depresión grave. Conocí a personas que me animaron. Gracias a estas oraciones ya sé que las cosas no son tan irremediablemente malas... ¡Que confiemos a Dios y a sus siervos en el cielo y todo saldrá bien! Recemos y todo se nos dará.]]> <![CDATA[Una beca]]> Hace tiempo vengo rezando a Dios por intercesión de san Josemaría para conseguir una beca en una institución importante que me hace mucha ilusión profesional. En 2010 hice un intento que no resultó. No obstante seguí encomendando y en 2015 envié una solicitud para volver a postularme. En una primera instancia quedé desestimada: el jurado era realmente adverso y me objetaban algunos puntos de mi postulación. Empecé -con mucha fe- una novena tras otra a san Josemaría para que me dieran esa beca e hice un nuevo intento: escribí un pedido de reconsideración. En el cuarto día de la séptima novena, fiesta de la Visitación, me escribieron un mail diciendo que me habían concedido la beca. Gracias, san Josemaría.]]> <![CDATA[22.8.2013]]> Se celebra la festividad de Santa María Reina. Sobre la Majestad de la Virgen dirá: “¿Quién puede ser mejor Maestra de amor a Dios que [...]]]> <![CDATA[Estoy llamado a ser santo]]> "Una vez en mi vida alguien me dijo estoy llamado a ser santo y la manera de hacerlo es a través de mi trabajo ordinario". Testimonio de Chris Blunt, Illinois. ]]> <![CDATA[Cuenta Oficial de Twitter]]> Tweets por el @sJosemaria. !function(d,s,id){var js,fjs=d.getElementsByTagName(s)[0],p=/^http:/.test(d.location)?'http':'https';if(!d.getElementById(id)){js=d.createElement(s);js.id=id;js.src=p+"://platform.twitter.com/widgets.js";fjs.parentNode.insertBefore(js,fjs);}}(document,"script","twitter-wjs"); ]]> <![CDATA[La Eucaristía: Señor, creo que estás ahí]]> Barcelona, 26 de noviembre de 1972. San Josemaría recuerda que Jesús está presente en la Eucaristía. Rezar ante el sagrario es hacer un acto de fe: "Él vive. Señor: sé que vives, que estás ahí escondido por Amor"]]>