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Recopilación de testimonios del Año de la Fe

Etiquetas: Conversión, Fe, Año de la fe
El Año de la Fe acaba el domingo 24 de noviembre, fiesta de Cristo Rey. Durante estos meses hemos publicado diferentes testimonios de personas que han descubierto la alegría de la fe.

Recogemos las historias publicadas.


Historia de un cuaderno
. Dalia, Lituania
: "Crecí en Alytus, una pequeña ciudad rodeada de bosques y lagos, en la región de Dzukija, al sudeste de Lituania. Tengo una hermana y un hermano mellizo. Desde que éramos pequeños, mi madre y mi abuela se ocuparon de educarnos en la fe y, a pesar de las dificultades, velaron para que pudiéramos ir a Misa cada domingo".

Una nueva mirada frente a la vida. Mariam, Bélgica : "Un día, me sucedió algo que me hizo reflexionar. Era viernes por la tarde, cuando salía hacia Holanda para pasar el fin de semana en mi casa. Vi a una chica corriendo por la residencia. Tenía mucha prisa. Eran las seis y cuarto de la tarde. Le pregunté: “¿A dónde vas? ¿Por qué tienes tanta prisa?”. Me respondió: “Voy a Misa”. Entonces, pensé: “¿A Misa? ¿Qué va a buscar en Misa un viernes por la tarde?”

Dios se hizo el encontradizo hasta convencerme. Francisco, España : "Todo empezó en un Boeing 737-800 destino a Ámsterdam, mientras escuchaba algo de música."

Tras las páginas de un libro. Lassi, Finlandia : "Sin darme cuenta, me deslizaba a velocidades de vértigo por el carril rápido de la vida que me estaba conduciendo hacia la destrucción de mi alma. Sin embargo, gracias a las enseñanzas de San Josemaría me las arreglé para encontrar la salida adecuada y pararme a controlar si la dirección que estaba tomando era la correcta."

Dios siempre tiene un plan B. Juan Carlos, España : “No me atraía ser bueno de verdad, es más, me creía que ya lo era, y prefería distraerme y ganar dinero; pero entonces Dios me hizo saber que aunque yo no hubiera seguido el plan A, tenía para mí un plan B.”

Del "cristianismo sociológico" al encuentro con Dios. Pedro Luis, España : "Me fui dando cuenta poco a poco de lo que me estaba perdiendo: había un Dios cercano con el que podía compartir algunos ratos de mi vida y Él me había amado y lo seguía haciendo cada día."

Descubrí un mundo inexplorado. Dulce Rosa, Costa Rica : "A la edad de quince años me trasladé a California, donde continué mis estudios en un colegio; durante esos años no acudí a ninguna iglesia. Más tarde, al llegar a Costa Rica, esto fue cambiando: cada vez sentía más la necesidad de acercarme a Dios y su presencia crecía en mi corazón, sin saber cómo."

Mi viaje hacia la fe. Saida, Kenya : "En la familia somos cuatro hermanos y yo soy la pequeña. Los tres primeros se bautizaron en la Iglesia Católica cuando eran muy pequeños y recibieron los demás sacramentos. Mi padre estaba de acuerdo, pero cuando yo nací, él pensó que era mejor que yo esperara a ser adulta para decidir entre ser católica y musulmana."

Traducir libros de fuego. Hijung Shin, Corea : "Cuando estaba en la Universidad, en Estados Unidos, una amiga me dio un ejemplar de Camino. Era el primer libro de san Josemaría que leía. Me impresionó profundamente y quería leer más."

Buscaba la belleza y me encontré con Dios. Josefina, Argentina: "Tenía 25 años cuando hice las valijas y me fui a Valencia. La excusa fue hacer un Máster en Arquitectura. Digo “excusa” porque mi objetivo en realidad era irme, no importaba dónde. No era feliz y necesitaba un cambio. Nunca me imaginé que el cambio sería tan grande."

Encontrar a Dios siendo madre, esposa, médico. Joanna, Suecia: "Mis padres trataron siempre de asegurar una formación católica para todos nosotros y procuraron que conociéramos a otros amigos católicos: una tarea nada sencilla si tenemos en cuenta que en Suecia sólo el 1% de la población es católica."

Algo había reservado para mí. María, Costa Rica: "Estoy segura de que mi madre, desde el Cielo, está muy complacida de que, después de tantos años perdidos, haya retomado el rumbo."

Salir de la niebla. Fausta, Suiza: " Los argumentos de mis padres, siendo buenos y verdaderos, no me bastaban y, esto provocaba que discutiéramos con frecuencia en casa."

A los 32 años me convertí de nuevo. Marco, Italia: "Me había alejado de la Iglesia hacía más de quince años; rezaba todos los días pero sin saber lo que decía, ni a quién se lo decía. Veía a mi alrededor algo de Dios – en un día soleado, en una sonrisa, en una obra de arte- pero me faltaban herramientas para empezar a comprenderlo."

La estampa de san Josemaría y el trabajo de mi marido. H. I. L., Macao: "Aunque mi esposo se bautizó en la Iglesia Católica cuando era un niño, no practicaba la fe desde hacía muchos años. En 2010, le veía desilusionado porque pasaba el tiempo y no encontraba un trabajo."